Campamento Cerro Sombrero

Una vez que se descubrió una cantidad importante de nuevos pozos petroleros, en las cercanías del río Side se instaló en el año 1953 un asentamiento temporal en el que se ubicarían todos los trabajadores destinados a las faenas petrolíferas, entre los que destacarían los trabajadores de perforaciones, producción, construcciones y servicios. Sin embargo, la ubicación de este campamento temporal que carecía de infraestructuras indispensables, sumado a la amenaza constante que producía la crecida del río generó que la empresa evaluara la posibilidad de construir un asentamiento definitivo para estos sujetos en un sector aún más estratégico; el Cerro Side. (Domínguez, 2011).

Sobre este Cerro (con forma de sombrero) se planificó y erigió por ENAP entre los años 1958 y 1961 “el campamento Cerro Sombrero, como el primero centro poblado planificado desde su origen (ex novo) en Tierra del Fuego” (Domínguez, 2011, p. 33). Desde el año 1955 se comenzó a planificar desde las oficinas de la ENAP en Santiago y para este trabajo se dejó a cargo al Jefe del departamento de Arquitectura de la ENAP, Julio Ríos Boettiger, arquitecto de la Universidad de Chile, junto a Flora Vera Larraguibel, también arquitecto de la misma casa de estudios, quienes emprendieron juntos el diseño de este campamento.

Cerro Sombrero debía cumplir con condiciones de comodidad y habitabilidad para las familias que se instalarían y harían uso de los diferentes espacios del campamento, fomentando así un camino hacia el progreso y la modernización del país, en la cual los trabajadores enapinos serían protagonistas. Este campamento, desde sus inicios, respondió al ideal perseguido por la arquitectura moderna para la planificación y el diseño de sus espacios. Para esto toma los principios básicos de este movimiento con los que cualquier espacio urbano debe contar que son el de habitación, recreación, circulación y trabajo y los pone en práctica mediante el diseño de tres grandes áreas en el campamento: Zona Habitacional, Zona Industrial y el Centro Cívico. (Domínguez, 2011).

Cada una de estas zonas cumplía con características esenciales en las que se ven satisfechas las necesidades de producción, circulación, habitación y recreación, tal como lo recogió el movimiento moderno en una serie iniciativas durante el siglo XX. En el caso de la zona industrial esta estaría alejada del Centro Cívico y de las zonas residenciales, sin embargo tendría una accesibilidad inmediata a la carretera y a los diferentes caminos que conectaban a los distintos puntos de la explotación y producción de petróleo. “Se construyó a un kilómetro de distancia de la ruta entre Angostura y San Sebastián”. (Garcés, 2013, p.133)

En el caso de la zona habitacional existieron tres sectores de viviendas diferenciadas según la labor que cumpliese el trabajador en la empresa. Para esto se construyó una población de choferes con 21 viviendas, una de obreros con 53 viviendas y otra de empleados con 31 viviendas. Esta última tendría mayores comodidades y estaría alejada de las dos nombradas anteriormente. Cabe señalar que todas las casas contaron con agua potable, luz, gas, alcantarillado y teléfono (Hecht, 2002).

Para el Centro Cívico ENAP dispuso de espacios fundamentales para la satisfacción de las necesidades de los trabajadores, que podían ser de recreación, alimentación, educación y salud, además de la religión. En primer lugar, se construyó el gimnasio, espacio fundamental para el desarrollo de actividades sociales, deportivas y culturales. En él, actualmente, se puede encontrar salas de máquinas, canchas de palitroque, una piscina, además de canchas de football. Además de esto, en este espacio se diseñó un gran solárium que en su interior tendría fuentes de agua y vegetación proyectado como un pequeño parque bajo techo debido a las inclemencias del clima. Como otro espacio de esparcimiento estaba el cine, contiguo al gimnasio el que fue diseñado con capacidad para 537 butacas y (…) “recoge la pendiente del teatro” (Hecth, 2002, p.66). Además de estos, se levantó la Iglesia, la pulpería y la escuela F-41, la que en 1965 albergaba a 170 estudiantes (Boletín Infórmese, 1965, ENAP). Esta escuela continúa sus funciones hasta el día de hoy.

La dinámica actividad social, sumada a la gran cantidad de trabajadores asentados en la zona en la década de 1960 generó que ENAP tomará una decisión muy importante para el devenir de este campamento y, en particular, para el desarrollo de Tierra del Fuego. El 5 de Agosto de 1965 Cerro Sombrero dejó su categoría de Campamento del petróleo y cambió su figura a “pueblo” convirtiéndose en un asentamiento más de la Región de Magallanes, además de pasar a ser la capital de la comuna de Primavera en la Isla de Tierra del Fuego. La idea final de este cambio tuvo que ver con la intención por parte del Estado de activar demográficamente la zona de Tierra del Fuego dándole la posibilidad a habitantes que no estuvieran vinculados a ENAP de habitar esta zona y en particular este pueblo. (Martinic, 2002)

Con esta transformación en su condición legal, se intentó poner en valor su arquitectura y potenciar sus posibilidades de ser un lugar al que pudieran llegar nuevos habitantes, ya que contaba las comodidades y los servicios apropiados.

En la actualidad, Cerro Sombrero es zona típica (ZT) y en diciembre del 2013 recibió una inyección de recursos para restaurar sus instalaciones y, en particular su centro cívico, con el objetivo preservar estas construcciones para las generaciones futuras y también para quienes viven hoy día y van a vivir en los próximos años en Cerro Sombrero.

Finalmente, junto con esta iniciativa se espera para Cerro Sombrero que la Empresa Nacional del Petróleo, como principal usuaria de este pueblo, junto a la municipalidad logren incentivar a más personas para que se radiquen allá y encuentren en esos espacios, similares a los de la arquitectura moderna, un lugar que satisfaga sus necesidades habitacionales, recreativas, laborales y de circulación.

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